Una carta de Thaer Halahleh a su hija de dos años de edad

Una carta de Thaer Halahleh, en día 75 de su huelga de hambre en contra su detención sin cargos, a su hija Lamar, de dos años de edad, a quien nunca ha visto. Traducido del árabe al ingles por Jalal Najjar y otros y al español por Scott Campbell.
“Mi querida Lamar, perdóname porque la ocupación me alejó de ti, y me quitaron el placer de presenciar mi primogénita que yo siempre he orado a Dios para ver, besar, para ser feliz. No es tu culpa, este es nuestro destino como pueblo palestino a tener nuestras vidas y las vidas de nuestros hijos arrancados de nosotros, estar separados unos de otros y tener una vida miserable, nada es completo en nuestras vidas, debido a esta ocupación injusta que está al acecho en cada esquina de nuestras vidas convirtiéndolas inquietante, una persecución continua y tortura. A pesar de que fui privado de abrazarte y escuchar tu voz, de verte crecer y mover en la casa, y que me privaron de mi papel como un ser humano y un padre con mi hija. Tu existencia me ha dado todo el poder y la esperanza, y cuando vi tu foto con tu madre en el plantón, eras tan tranquila, mirando con asombro a la gente, como si estuvieras en busca de tu padre, mirando mis fotos que se cuelgan dentro del plantón, pidiendo en silencio ¿por qué mi padre no va a volver?, sentía que tú estás conmigo, en mi sentimiento y dentro de mi mente, como eres una parte de mis latidos del corazón, firme y la sangre que corre por mis venas, abriendo todas las puertas para mí, extendiendo cielos despejados a mi alrededor, y desatando tu voz infantil libre después de este largo silencio “.
“Lamar, mi amor: Yo sé que tu no eres la culpable y que todavía no entiendes por qué tu padre está en esta batalla de la huelga de hambre por el día 75, pero cuando seas mayor lo entenderás que la batalla por la libertad es la batalla de volver a ti, así que nunca pueden llevarme de ti de nuevo o ser privado de tu sonrisa o verte, por lo que el ocupante no me va a secuestrar otra vez de ti”.
“Cuando seas grande lo entenderás la injusticia que se trajo a su padre y a miles de palestinos que la ocupación ha puesto en las cárceles y celdas, destrozando sus vidas y sus futuros solo porque querían libertad, dignidad e independencia; sabrás que tu padre no toleraba la injusticia y la sumisión, que él no aceptará nunca el insulto y el compromiso, y que él está pasando por una huelga de hambre para protestar en contra del estado judío que quiere convertirnos en esclavos, humillados y sin ningún tipo de derechos o dignidad nacional”.
“Mi querida Lamar, mantén alta la cabeza y siempre está orgullosa de tu padre, y dar gracias a todos los que me apoyaron, que apoyaron a los prisioneros en su lucha, y no tengas miedo, porque Dios siempre está con nosotros, y Dios nunca decepciona a las personas que tienen fe y paciencia. Somos justos, y el justo siempre prevalecerá en contra de la injusticia y el mal”.
“Lamar, mi amor: el día llegará cuando arreglare todo, cuando te contare toda la historia, y tus días que siguen serán más dulces y hermosos que los días que están detrás de ti. Así deja que los días pasan ahora y pon tu ropa más bella, y corre, corre por los jardines de su larga vida, siempre hacia adelante, no hay nada detrás de ti menos el pasado; y tu voz escucho todo el tiempo es el himno de la vida”.


